• ma.angel +

    ma.a_imama. angel. vigo 1968
    no tengo nada realmente importante que decir y la practica totalidad de los
    textos de la web son simplemente relleno para que quede mas 'mona'

  • el malestar en la cultura +

    El malestar en la cultura [1929-1930]. S. Freud

    No podemos eludir la impresión de que el hombre suele aplicar cánones falsos en sus apreciaciones, pues mientras anhela para sí y admira en los demás el poderío, el éxito y la riqueza menosprecia, en cambio, los valores genuinos que la vida le ofrece. No obstante, al formular un juicio general de esta especie, siempre se corre peligro de olvidar la abigarrada variedad del mundo humano y de su vida anímica, ya que existen, en efecto, algunos seres a quienes no se les niega la veneración de sus coetáneos, pese a que su grandeza reposa en cualidades y obras muy ajenas a los objetivos y los ideales de las masas. Se pretenderá aducir que sólo es una minoría selecta la que reconoce en su justo valor a estos grandes hombres, mientras que la gran mayoría nada quiere saber de ellos; pero las discrepancias entre las ideas y las acciones de los hombres son tan amplias y sus deseos tan dispares que dichas reacciones seguramente no son tan simples.

  • leonardo da vinci

    Quaderni d’Anatomia II 14 r
    Biblioteca Real de Windsor

    "Si eres como te has descrito a ti mismo el rey de los animales - sería mejor llamarte rey de las bestias puesto que eres la mayor de todas ellas! - ¿por qué los ayudas para que te puedan dar luego sus crías para gratificar tu paladar, con lo cual has intentado convertirte en tumba de todos los animales? Podría decir todavía más si se permitiera decir toda la verdad.
    Pero no dejemos este asunto sin referirnos a una forma suprema de perversidad que difícilmente existe entre los animales, entre quienes no hay ninguno que devore a los de su propia especie excepto por haber perdido la razón (pues hay dementes entre ellos al igual que entre los seres humanos aunque no en tan gran cantidad). No sucede esto más que entre los animales voraces como en la especie del león y entre leopardos, panteras, linces, gatos y criaturas como estas, que en ocasiones devoran a sus crías. Pero tú no sólo devoras a tus niños, sino también al padre, la madre, los hermanos y los amigos; y sin bastarte todo esto, realizas invasiones a tierras extranjeras y capturas hombres de otras razas, y tras mutilarlos de una manera deshonrosa los cebas y luego atiborras tu garganta. Di, ¿no ofrece la naturaleza una cantidad suficiente de cosas simples para producir saciedad? O si no puedes contentarte con cosas simples, ¿no puedes obtener un número infinito de combinados, mezclando aquéllas entre sí, como hacía Platina y otros autores que han escrito para los epicúreos?".

    Códice Atlántico 76
    Biblioteca Ambrosiana,Milán

    "El hombre y los animales son un mero pasaje y conducto para el alimento, una tumba para otros animales, un albergue de los muertos, dando vida por la muerte de otros, un cofre lleno de corrupción".

    MSS. F 96 v.
    Biblioteca del Institut de France

    "El hombre posee una gran facultad para el habla, pero la mayor parte de ella es vacua y engañosa. Los animales poseen poca, pero esa poca es útil y verídica; y es mejor una cosa pequeña y fiable que una gran falsedad".

    Códice Atlántico 78 v.b.
    Biblioteca Ambrosiana,Milán

    "Si deseas permanecer sano, sigue este régimen: no comas a menos que tengas ganas, y cena ligeramente; mastica bien, y haz que lo que tomes esté bien cocinado y sea simple. El que toma medicinas se hace un daño a sí mismo; no dejes paso a la cólera y evita el aire encerrado; manténte derecho cuando te levantes de la mesa y no te permitas dormir a mediodía. Sé moderado con el vino, toma un poco con regularidad, pero no en otro momento que durante las comidas, ni con el estómago vacío; ni alargues ni demores [la visita a] el retrete. Cuando hagas ejercicio que sea moderado. No te quedes con la barriga recostada y la cabeza bajada, y cuídate de estar bien tapado por las noches. Descansa la cabeza y mantén tu mente alegre; rehuye el desenfreno y presta atención a la dieta".
    ___

    entonces, por que diseñaba armas leonardo? para poder seguir a su bola de la mano de los 'tiranos' que lo mantenian? pues ni puta idea. no lo se.

  • otros datos +

    todas las fotografias estan hechas con las siguientes camaras:

    nikon coolpix 2000 . 2 mpx camara compacta.
    olympus e 500 . 6 mpx camara slr 4/3.
    canon ixus 400. 4 mpx. camara compacta.
    canon ixus 900 ti. 10 mpx. camara compacta.
    canon 50 d. 15.1 mpx. camara slr.
    canon 5d. 12.8 mpx. dslr. fullframe.
    canon 5d mark 2. 21.1 mpx. dslr. fullframe.
    canon 1d mark 3. 21 mpx. dslr. fullframe.
    nokia n8. 12 mpx. telefono movil.
    nokia lumia 1020. 41 mpx. telefono movil. *
    leica x typ 113. anna louisa. 16 mpx apsc.*
    fujifilm x100T. 16 mpx apsc.*
    * actualmente

un 'carrete digital' de 32

FOTO

 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
finalidad
protectoras de animales

las fotos de esta presentacion han sido realizadas en formato digital entre los años 2002 a 2015 y son de propiedad.
las visualizas deslizando el raton sobre ellas, como en un movil.
esta galeria aun esta en pruebas
por algun motivo oscurece las fotos subirlas a la web y aun no se cual es.
el perfil de color no es...ya vere

PRESENCIA AUSENCIA

MONOGRAFIAS

la distancia entre la plenitud y la enfermedad mental severa, es la distancia entre la presencia y la ausencia.
The distance from hard mental illness to health, is the distance from absence to presence.

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Presencia y ausencia, un binomio o un delirio indefectible de la existencia que impone, que contra-pone dos planos, dos polos de lo que es y de lo que hay.
La presencia, en tanto acto, es plenitud, exuberancia del ser. Nada le falta, nada hay que añadir, sencillamente está.
Y está conservándose, perserverando a través del tiempo intacta. La presencia choca contra el espectador, lo golpea y después se retira.
La ausencia, por otro lado, es la expresión de una sustracción criminal al ser de la naturaleza. La presencia se convierte pues, en vestigio.
Privada de un estatuto ontológico que le otorgue fuerza y dignidad, la ausencia es lo que no está, lo que podría ser y no es. Todas esos seres contenidos y concentrados que podrían existir pero que no lo hacen porque no quieren, porque no pueden, porque no saben. La ausencia agota su carácter privativo en un profundo silencio o, por qué no, en un grito interminable cosificado en forma de no-ser

talia leston
filosofa


la distancia entre la salud y la enfermedad mental severa es la distancia entre la presencia y la ausencia. cosas de la muerte civil y la muerte metafisica. cosas de como lo ve el otro. cosas de como lo vive uno. asuntos unicamente vivenciales y que significan un deterioro tan grave que diluye aquello que debiese de haber permanecido intacto; la identidad.
memoria , potencia y olvido. presencia de recuerdos vagos, ausencia de la vivencia de plenitud; supervivencia.
en cambio, aun en la ausencia es posible la supervivencia y hasta ilusiones de vivencia, solo que las condiciones son otras; unas bien diferentes y no siempre facilmente asimilables.
¡a la mierda!

RELACION

OTRAS MONOGRAFIAS

gaviotario | antropinos y teratinos | la habitacion 14
visiones de la ausencia | ela, morfologia de la alegria

gaviotario
100 imagenes desde la ventana
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Dicen los escoceses que las gaviotas son almas
reencarnadas de los marineros.

1oo seagulls through the window
The scotchmen say that the seagulls are the souls of reencarnated fishermen

antropinos y teratinos
The smiless man
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Antropinos y Teratinos. El monstruo expiatorio. El hombre sin sonrisa
Cuando el monstruo muere para la redención del Hombre y sus producciones culturales.

The expiatory monster. The smiless man.
When the monster dies for the redemption of human and their cultural productions

una opinion

UN PAISAJE DE TIZA TRAS LA LLUVIA

critica año 2008 de carlos bernardez
traduccion de patricia paradas gandos

  • un paisaje de tiza tras la lluvia
  • español +

    Un paisaje de tiza tras la lluvia

    Me resulta bastante difícil separar la obra de Manuel Ángel de su personalidad vital, cosa que ni pretendo ni deseo. No podría hablar de la obra de nuestro artista sin pensar en el hombre, un ser concreto que observa y siente y que revela una actitud vital de intensa curiosidad con todo lo que le rodea y que observa con la inteligencia de quien no quiere perderse ningún pormenor del mundo en el que está inmerso.

    Con sus fotografías asistimos permanentemente a una constante translación, en el sentido físico y también en el sentido formal y técnico, un viaje continuo en el que las imágenes recorren diferentes ámbitos sociales y geográficos. Somos transportados a una perpetua reflexión y diálogo entre la percepción humana y el medio que nos rodea, inscribiéndose en una corriente artística que históricamente se tiene centrado en la edificación de una conciencia del diálogo entre el hombre y el mundo, un mundo a medio camino entre lo “natural”, lo “social” y lo “íntimo” o personal. En la obra de Manuel Ángel, como en cualquier obra que implica relación del “yo” con el “otro”, se manifiesta el cambio, el afecto, la dualidad, creando así una identificación del artista con el medio que quiere mostrar.

    La fotografía de Manuel Ángel posee unos criterios claros y coherentes, que nos permiten entender e interpretar el conjunto de sus imágenes no sólo en su unicidad, si no también como parte de un argumento, de una reflexión que quiere mostrar su visión desde su subjetividad, pero también desde una profunda comprensión del sentido de la fotografía –y de la vida- en nuestro presente. Los núcleos principales de la obra de Manuel Ángel son los géneros clásicos que se encuentran en las raíces de la historia del arte: el retrato, el paisaje, la fotografía arquitectónica –tanto de interior como de exterior, las escenas urbanas y la representación del cuerpo como plataforma de comunicación plástica. Esta propuesta temática no hace más que poner en evidencia, y en valor, la identidad conseguida del medio fotográfico, dado que al conformarse como géneros clásicos, reafirma la intensa autonomía de un nuevo medio fotográfico, tras 150 años de fructífero recorrido en busca del sentido propio como medio de creación. El artista es así un eslabón, consciente y lúcido, inmerso en la construcción del discurso estético de la fotografía moderna.

    Es necesario tener en cuenta que a principios de los años ochenta surge una nueva actitud hacia la fotografía, que centra su interés más en su uso para finalidades conceptuales que en las puras intenciones estéticas o documentales, características de sus predecesores, consolidándose de este modo una transformación total en la forma de entender el medio, que tendrá como consecuencia una diversidad y una libertad de enfoque absolutas, aspecto del que la obra de Manuel Ángel es un excelente ejemplo, no porque se interese por desarrollar una fotografía de tesis o marcadamente experimental, si no porque la pureza y el clasicismo de sus imágenes son hijos de una libertad que no se podría entender sin los pasos seguidos por la fotografía en las últimas décadas.

    Su obra incluye formulaciones esteticistas y narrativas, documentales y sociales, inmersas en esa auténtica revolución estética que terminó por conformar la definitiva autonomía del medio fotográfico, liberado por completo de cualquier lastre de dependencia de lo pictórico, incluso llegando a ocupar el lugar que tradicionalmente estaba reservado para la pintura. Las fotografías conforman una auténtica y peculiar cartografía del mundo que rodea a Manuel Ángel –de lo íntimo a lo social, pasando por lo geográfico-, de forma que mantiene en sus obras una tensión entre los temas representados y el lenguaje artístico utilizado. Ese mundo ambiguo, alusivo e irónico aparece en buena parte de las obras.

    Naturalmente, la obra de nuestro fotógrafo abarca los principales temas de interés de los creadores: la identidad, el rostro, la naturaleza, la relación con el medio arquitectónico, o la cultura de lo cotidiano, con una marcada variedad formal, que se configura como un auténtico caleidoscopio de la modernidad, coincidiendo en los intereses temáticos y formales con auténticos clásicos como Ansel Adams o
    H.C.Bresson. Por ejemplo los lugares captados en sus paisajes, como los del fotógrafo norteamericano, son incorporados, gozados en un impulso constante que al mismo tiempo los perpetúa y eterniza.

    En su obra aparecen muchas de las preocupaciones del momento desde la voluntad de captación cronística de la realidad por medio de imágenes directas e impactantes, hasta la intensa reflexión sobre el ser humano.

    La obra de Manuel Ángel es, por lo tanto, una indagación en el substrato cultural y social de nuestro tiempo, una indagación en la que la mirada es el fundamento que posibilita una cadena de sugerencias y reflexiones de un evidente lirismo.

    El fotógrafo ofrece una serie de visiones de su entorno que se alejan rotundamente de cualquier complacencia y de cualquier retórica. No hay sombra en ellas de la búsqueda de un refugio espiritual, pero sí se percibe una acentuada preocupación por el análisis de factores que sirvan para entender el sentido profundo de la vida, llevando a cabo una reflexión sobre la relación con el medio más inmediato –natural y social- y por tanto sus obras expresan un interés por captar en qué medida este medio influye en las concreciones artísticas.

    Un ejemplo notable de su actitud son la serie de retratos del fotógrafo. El retrato tenía hasta hace muy poco tiempo una función nítidamente definida, ligada al consumo, como “representación” del poder político, como “reconocimiento” de la posición social del retratado; esto es, vinculada a una función utilitaria, que poco a poco fue desplazando su uso hacia lo privado, especialmente desde que la burguesía comienza su hegemonía como clase social y sobre todo desde la invención y generalización de la fotografía, a mediados del siglo XIX.

    Evidentemente, un acercamiento actual al género –como el que nos ofrece Manuel Ángel- manifiesta el enorme cambio en su función, que, si por un lado nos sitúa en el ámbito de la autonomía del retrato como objeto artístico, mantiene, asimismo, su sentido, su capacidad de comunicación como memoria visible de una persona concreta, como testimonio de nuestra presencia, de la huella en la tierra de los seres humanos, que es lo que nos emociona cuando nos situamos ante muchas representaciones del rostro humano a lo largo de la historia, como nos puede suceder con los rostros funerarios romano-egipcios de El Fayum; los retratos del mejicano Humberto Bustos –del siglo XIX-; de un autorretrato de Durero o de Rembrandt, porque en todos ellos está la presencia de nuestra condición, la tensión entre la caducidad y la memoria, entre la manifestación de lo efímero y la voluntad de permanencia.

    Centrándonos ya en la obra de nuestro fotógrafo, observamos que aunque nos sitúa en el plano técnico de la modernidad más absoluta, también se percibe esa continuidad, la evidencia de que la representación del rostro se inscribe en el rastro de una larga tradición con sorprendente fidelidad a la misma, como si el canon retratístico renacentista se perpetuase.

    Pero partiendo de esa tradición asistimos en la obra de Manu Ángel a profundizaciones, a intensificaciones de la percepción, que son claramente contemporáneas. Las miradas son muy diversas, pero en el fondo, estas permanecen –y esa es una de las grandes virtudes de la obra de nuestro fotógrafo-, como si la cara se quedase paralizada, dotada de un aura de verdad profunda, por mucha distorsión e ironía que le añadamos a la representación. A destacar la capacidad de sugestión con la que el fotógrafo capta la mirada.

    Otra vertiente de enorme calidad de su obra es el paisaje, que en no pocas ocasiones adopta una sintaxis formal de la tradición del romanticismo nórdico –ese paisaje de dominante horizontalidad en la que destaca la vertical de un único árbol y una diminuta silueta humana-. Es entonces cuando los paisajes se vuelven una forma de autoconocimiento, de traducción, de reflexión sobre el mundo, como una meditación sobre la condición humana desde el punto de vista individual, particular y, al mismo tiempo se configura como una búsqueda de un sentido del espacio, revelándose la obra como un lugar, un sujeto y un punto de vista.

    “El tema de la obra es la toma de conciencia de sí misma”, la frase de Paul Valéry que yo tomo de Vila-Matas, bien puede resumir el conjunto de la obra de Manuel Ángel pero creo que también compendia su actitud vital. Para Manuel Ángel la búsqueda de la imagen exacta, verdadera es una actitud de búsqueda que se asemeja mucho a la lucha por conseguir la palabra exacta para algunos poetas, que convierten la búsqueda de palabras en un eterno palimpsesto, un constante escribir y reescribir. La imagen del palimpsesto me resulta iluminadora al aplicarla al mundo fotográfico que en la era digital se convierte en un constante fijar y borrar y de nuevo fijar, en un ejercicio de permanente pesquisa. Al final en estas imágenes, llenas de referencias estéticas y de un rigor formal que tiene en el encuadre su fundamento, está la experiencia personal que permanece inmovilizada, eternizada y en la que percibimos la sombra de la vida agarrando ese minúsculo mapa que llegamos a conocer, que es nuestra traxectoria vital, que es nuestra experiencia, nuestro suave aletear, nuestro polvo que es definitivamente lo que todos somos. Mas sobre todas estas imágenes permanece inmóvil y se transmite una lucidez que quema, y las fotografías parecen un paisaje de tiza tras la lluvia, imágenes congeladas que permanecerán mientras dure viva nuestra memoria.

    Carlos L. Bernárdez

  • english +

    A chalk landscape behind the rain

    I find it quite hard to separate Manuel Ángel's work from his lively personality, something which I don't intend or wish to do. I could by no means refer to the artist's work without thinking of the man - a specific human being who watches, feels and reveals a vital attitude of intense curiosity about everything surrounding him - and he observes/watches it with the intelligence of someone who doesn't want to lose any detail of the world he is immersed in.

    Through his photographs we are always witnesses to a constant movement, both in the physical, formal and technical senses, a never-ending journey where the images travel through different social and geographical fields. We are being taken to some perpetual reflection and dialogue between the human perception and the environment surrounding us, being registered into an artistic stream which has been historically focussed in building a consciousness of dialogue between the man and the world, a world which is half-way among the “natural”, the “social” and the “private” or personal. In Manuel Ángel's artwork - as in any other work which may imply a relationship between “myself” and “the other” - change, affection and duality are expressed, thus creating an identification of the artist with the environment he wants to show.

    Manuel Ángel's photography possesses clear and coherent features, which allow us understand and interpret their array of images not only as a unique, but also as part of an argument, of a reflection which wants to show us its vision from his subjectivity and also from a deep understanding of the meaning of photography – and life –at present. The main nuclei of Manuel Ángel's artwork are the classic genres which can be found in the roots of the history of art: portrait, landscape, architectural photography – both indoors and outdoors – urban scenes and the illustration of the body as the launchpad of art communication. This thematic proposal just makes clear and values the identity obtained from the photographic means, since by being defined as classic genres, the intense autonomy of a new photographic means is restated, after 150 years of fruitful trajectory in search of its own essence as a means of creation. The artist is thus a link – both conscious and perceptive – immersed in the construction of the aesthetic discourse of modern photography.

    It is necessary to take into account the fact that in the early 80s a new attitude towards photography arises, focussing its interest more in its use as conceptual purposes than in pure aesthetic or documentary objectives which had been characteristic of their predecessors. This way an absolute transformation in the way of understanding the environment is cemented and it will have as a consequence both a total diversity and freedom of focus. And it is here that Manuel Ángel's artwork is an excellent example– not because he may be interested in developing thesis photography or remarkably experimental photography but – due to the fact that the purity and classicism of his images are children of a freedom one could not understand without the steps followed by photography as an art throughout the last decades.

    His artwork includes aesthetic and narrative, documentary and social assertions which are immersed in this authentic aesthetic revolution which ended up by shaping up the definite autonomy of the photographic means, absolutely freed from any burden of pictorial dependence, even reaching the place traditionally reserved to painting. The photographs constitute an authentic and distinctive cartography of the world surrounding Manuel Ángel – from the intimate to the social, through the geographical – in a way that he keeps in his work a tension between the topics being symbolized and the artistic language used. That ambiguous, alluded and ironic world is shown in a big deal in his pieces of art.

    Obviously, our photographer's work embraces the main interest topics of the creators: identity, countenance, nature, the relationship with the architectural environment, or the everyday culture, with a marked formal variety, which is shaped as an authentic kaleidoscope of modernity, agreeing with the thematic and formal interests of authentic classics such as Ansel Adams or Cartier-Bresson. We can take as an example the places grasped in Manuel Ángel's landscapes which, like the NorthAmerican photographer, are built-in, enjoyed in a constant impulse which perpetuates and immortalizes them.
    In his work there are many of the contemporary worries, from the will of capturing the reality as in a chronicle through direct and shocking images to the intense reflection about the human being.

    Manuel Ángel's artwork is, therefore, an inquiry into the cultural and social substratum of our times, an inquiry where the glance is the basis which makes possible a suggestions and reflections chain full of an evident lyricism.

    The photographer offers a series of insights about his social environment which are decisively far away from any complacency and any rhetoric. There is not a hint in it of the search for a spiritual shelter, but one can perceive an emphasized concern about the analysis of those features which help understand the deep meaning of life, by carrying out a reflection about the relationship with the most immediate environment - both natural and social – and therefore his works express an interest in catching to what extent this environment has an influence on the artistic accomplishment.

    A significant example of his attitude is the series of portraits by the photographer. The portrait has had until very recently a sharply defined role, linked to consumerism, as an “illustration” of the political power, as an “acknowledgement” of the social status of the person being portrait. That is to say, it has been linked to a practical role, which has gradually displaced its use towards the private, especially since the gentry started their hegemony as a social class and moreover since the invention and generalization of photography in the mid-19th century.

    Obviously, a present approach to the genre – as it is the one Manuel Ángel offers us – shows the great change in its role, which on the one hand places us in the field of the autonomy of the portrait as an artistic object and on the other hand it keeps its sense, its ability to communicate as a visible memory of a specific person, as a testimony of our presence, of the trace on the ground of human beings, which is what moves us when we are facing many representations of the human countenance throughout history, as it can happen with the Roman-Egyptian funeral countenances at El Fayum; the 19th century portraits by the Mexican Humberto Bustos, a portrait by Durero or Rembrandt, because in all of them there is the presence of our status, the tension between the expiration date and the memory, between the display of the ephemeral and the will of permanence.

    Focussing on our photographer's work, we can observe that despite the fact that he locates us on the technical close-up of the most absolute modernity, we can also appreciate that continuity, the evidence that the representation of the countenance is registered in the trace of a long tradition with a shocking fidelity to it, as if the portraitist Renaissance canon was being sustained.

    Yet, if we start from that tradition we can be witnesses in Manuel Ángel's artwork to clearly contemporary in-depths, strengthenings of perception. The looks are very diverse, but deep down they remain – and this is one of the great virtues of our photographer's work – as if the face stayed standstill, provided with an aura of deep truth, despite the big amount of distortion and irony we add to the illustration.
    It is worth highlighting the ability to persuade with which the photographer captures the looks.

    Another aspect of great quality in his work is the landscape, which in not few occasions adopts a formal syntax of the romantic Scandinavian tradition – that prevailing horizontal landscape where it is emphasized the vertical line of an only tree and a tiny human silhouette. It is then when the landscapes become a self-knowledge way, a translation way of reflection about the world, like a meditation about the human condition in search for a sense of space, the artwork being revealed as a place, an individual and a point of view.

    “The topic of the artwork is its being aware of itself”, this sentence by Paul Valéry, which I take from Vila-Matas, can sum up well the assembly of Manuel Ángel's artwork. I think it even abridges his lively attitude. The search of the exact, true image is for him an attitude of searching which is much likely to the fight to get the exact word for some poets, who turn the search for words into an eternal palimpsest, a constant writing and rewriting. The image of a palimpsest becomes enlightening when applying it to the photographic world which in the digital era becomes a constant fixing and erasing and fixing back, a permanent inquiry. At the end of these images - full of aesthetic references and a formal rigour which has its basis in the framing – is the personal experience which stays fixed, eternal and where we can perceive the shadow of life grabbing that tiny map which we get to know…our vital path, our experience, our soft flapping, our dust which is definitely what we all are. However, over all those images it is a burning perceptiveness the one which is being fixed and transmitted, and the photographs resemble a chalk landscape behind the rain, frozen images which will stay as long as our memory is kept alive.

    Carlos L. Bernárdez

    translated by Patricia Parada Gandos

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